Febrero 2010 Viernes 12

Publicado en por La Comunidad de Bea

Viernes 12 de Febrero

 

 

Muy nuenos dias, amigas ( y amigo ).

Siguiendo con el tema que nos ocupa (qué bien queda eso) de los disfraces, (mirad a Piolín, él también va disfrazado hoy... ¿o es que tiene frío?) tengo que añadir a mi hilo de ayer que cada uno de los trajes que he comprado a mis hijos, suelen ser de los sencillos y más baratos del mercado.

Que no está la economia como para mantener puntualmente cada febrero a tantos esqueletos, supermanes, spidermanes y demás.

Sin embargo, hace años, mi hijo se encaprichó de un disfraz realmente caro.

Acompañamos a mi cuñada y a mi sobrina a comprar a una exclusiva tienda de Mataró de disfraces de precios prohibitivos, y mi pequeño Oscar (entonces tenía 6 añitos, angelito, que iba a saber él) se enamoró perdidamente de un estupendo disfraz de jirafa que costaba nada mas y nada menos que la friolera de 45 euros.

 

 

 

Como sufrida madre que soy, accedí a adquirir tan lujosa vestimenta, para que mi hombrecito no estuviera celoso del magnífico disfraz que mi sobrina se agenció, a precio de diseño exclusivo de Ives Saint Laurent.

Para compensar tamaño gasto, decidí que, aparte de amortizarlo hasta la saciedad cada año, pensé en que sería una buena idea llenarlo de ropa vieja y confeccionar de ese modo un vistoso y enorme cojín para el dormitorio de mis hijos.

La verdad es que el disfraz es tan sumamente suave que estoy planteándome utilizarlo de almohada. Claro, ¿qué puede esperarse de algo que cuesta 45 euros?.

El problema, es que el año que iba a dedicarme a la afanosa y ardua tarea de convertir el disfraz (que entonces ya le habia quedado pequeño a Oscar) en un mullido almohadón, sucedió un hecho que impidió temporalmente realizar el cometido de "coser" al animal.


Paseando por un parque, visualizamos a lo lejos un peluche en forma de perro que alguien (una madre desesperada, supongo) dejó en un banco a la espera de que alguien decidiera adoptarlo.


Mi hijo vió el enorme peluche y fué un amor a primera vista.

El perro abandonado enterneció su corazón y me suplicó fervientemente que nos llevaramos a casa al desvalido can, que todo sea dicho, estaba lleno de roña y polvo. Lo cierto es que yo también me apadié del chucho y supliqué con ardor a Juanjo que nos llevaramos a casa tremendo muñeco.

Juanjo, pobre, está acostumbrado a las rarezas de su esposa y su hijo mayor, qué remedio, y a regañadientes aceptó la adopción del "cachorro" abandonado.

Al llegar a casa metimos al perro en la bañera (no cabia en la lavadora, es evidente) y dedicamos una hora y media a limpiar al mugriento peluche.

Tardó tres dias con sus noches en secarse, colgado de sus enormes orejas y con cara de eterno agradecimiento por su acogida en nuestra casa.

Ahora ese perro, (del cual he hecho una foto para que comprobéis cuán grandioso es su tamaño) descansa feliz y relajadamente encima de la cama de mi caritativo hijo mayor, por lo que el disfraz-cojin de Jirafa no tiene donde meterse, a no ser que coloque a mi hijo en el suelo durante las noches para que ambos animalitos disfruten de un merecido reposo.

El cojin-jirafa deberá esperar tiempos mejores y menos abultados para poder ocupar el deseado lugar de descanso.

En la foto, mirad que detallista soy, he colocado estratégicamente a un peluche de proporciones normales, para que así podáis comprobar tamaño tamaño, valga la redundancia, de el enotrahora abandonado a su suerte, peluche.

Perroabandonado.jpg picture by Ibel4

Un beso a todos

IBEL

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