Julio 2010 Sábado 24

Publicado en por La Comunidad de Bea

Sábado 24 de Juliio.

 

 

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Muy buenos dias.

Permitiidme que hoy os de la lata con un tema  que, creo recordar, ya mencioné hace tiempo.

Ayer fuí a comprar pan.

Sí, sí, no riáis, normalmente no suelo hacerlo.

En casa comemos poco pan. Casi siempre Pan de molde (al que todos llamamos familiarmente Bimbo aunque su marca sea otra) y "sin eso marrón a los lados" puntualiza el sibarita de mi hijo pequeño.

 

Cuando yo era niña (de eso hace silgos) mi madre solía decir:

 

"El pan no es el mismo de antes. Antes duraba una semana tierno, ahora, en tres o cuatro dias ya empieza a estar duro"

 

De todas las cosas que yo imaginaba haciendo de mayor, la última era repetir las mismas sentencias de mi sabia y filosófica madre, aunque con esas pequeñas variaciones que hacen del nuevo dicho algo innovador, adaptado al tiempo presente.

Ayer me oí a mi misma decirle a mi hijo de 8 años:

 

"El pan no es el mismo de antes. Antes duraba tres o cuatro dias, ahora en 24 horas ya empieza a estar duro"

No quiero ni imaginarme lo que le dirá él  a su propio hijo de aquí 20 años:

 

¿"El pan no es el mismo de antes. Antes duraba 24 horas, ahora en 10 minutos ya empieza a estar duro"?

 

Cuando yo era pequeña iba a buscar el pan a la panaderia.

Ahora voy a buscarlo a cualquier sitio, porque en cualquier sitio lo encuentro.

Mi madre decía que iba a buscar el pan recién hecho, el caso es que yo también voy a buscarlo "recién hecho". en supermercados, gasolineras, taquillas de la O.N.C.E... en todos sitios es "recién hecho" ¿que es lo que provoca que al cabo de 10 o 12 horas ya empiece a estar incomible?

 

Y la época de congelarlo ya pasó de moda. Ahora lo congelas y después cuando quieres hacerte un sencillo bocadillo, compruebas desconcertada como se deshace en pequeños y fastidiosos trozos.

Por no hablar de las mil y una variedades existentes:

 

"quiero una barra de pan"

 

"¿De Viena, Gallega, Chapata, de cuarto, sin sal, integral, de soja, Baguette...?"

 

"Uh...un pan, cualquiera, como para hacer un par de bocadillos"

 

Y si empiezo a hablar del precio.... no paro.

Desde que tenemos euros, hemos perdido la perspectiva realista de los precios.
En Granollers hay un bar (uno solo) en el que el café vale 50 céntimos.

Cuando pedí la cuenta de mi acostumbrado café con hielo y limón y la chica me dijo: "50 céntimos" tuve que hacérselo repetir porque no podía creérmelo.

Y cincuenta céntimos son 80 de las "antiguas pesetas" por lo que pensándolo fríamente, es un precio normal y justo, nada de "oh! qué barato!".

Siempre el adjetivo de "antiguas" a nuestra ya olvidada moneda, para no olvidarnos de ellas, porque si
 echamos cuentas, llegamos a la horripilante conclusión que hoy en día estamos pagando 300 pesetas por un café y ciento y pico por una barra de pan sea cual sea el tamaño, modelo y variedad.

 

Desde luego el pan nuestro de cada día no es el mismo de siempre: es inmensamente más caro y mucho menos durarero.

 

Voy a preparar mi desayuno antes de que el pan que compré ayer se convierta en roca.

Un beso a todos

IBEL

 

 




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