Octubre 2010 Sábado 9

Publicado en por Ibel

Sábado 9 de Octubre Sábado 9 de Octubre

 


 


 

Buenos dias!

Éste es Perez, el ratoncito.
Amigo del caracol Juan González. La mascota de mi hijo Oscar.

Juan González, el caracol, decidió vivir libremente, y a pasos lentos (como debe ser) se fué en busca de aventuras y desapareció del patio de nuestra casa, dónde estaba viviendo entre lechugas y demás hierbajos.

Mi pequeño hombrecito tuvo un pequeño disgusto, pero resuelto, me anunció que no importaba, que entendía que su caracol prefería ser libre y encontrar nuevos amiguitos.

Para superar el trauma, Oscar ha decidido que su primer hijo llevará el nombre de "Juan González" como homenaje a su mascota desaparecida.

Hablando de caracoles González y ratoncitos Perez.

A Arnau se le cayó otro de sus dientes (y van...muchos) e ilusionadísimo, colocó el minúsculo incisivo debajo de la almohada.

El ratoncito Perez debia pasar la noche de juerga (¿con el caracol Gonzalez?) porque se olvidó de depositar las acostumbradas monedas.

Tremendo descuido.

A la mañana siguiente, mi hijo pequeño estaba desolado.

"Mamá, el ratoncito Perez se olvidó de venir"  Glups.

Tuve que utilizar mil argumentos diplomáticos para darle a entender que a veces, el pobre ratón va estresado con tanto niño y tanto diente suelto y que en muchas ocasiones deja para mañana lo que hoy no pudo hacer.

"Bueno, mamá, espero que venga entonces la próxima noche"

Uf...

A la mañana siguiente, apareció debajo de la almohada una sustanciosa suma de dinero, para compensar tamaño despiste.

"Esto es mucho mamá! que simpático ha sido el ratón. Si me ha dado todo esto por un diente ¿cuánto crees que me dará por una muela"

Los niños son inocentes, pero no tanto.

Oscar, a sus casi nueve años ya empieza a hacer preguntas de difícil respuesta.

"Mamá, ...eso del ratoncito Perez....suena raro ¿no? ¿Cómo es posible que venga un ratón por la noche y deje monedas debajo de la almohada?

Y seguidamente, toda una serie de cuestiones la mar de sensatas y de lógica aplastante:

1 ¿Cómo puede llevar monedas en sus patitas tan pequeñas?
2 ¿Qué hace luego con tantos dientes?
3 ¿Cómo puede ser que entre en casa sin ser visto?
4 ¿Cómo sabe que a "ese" niño se le ha caído un diente?
5 ¿Cómo puede entrar tan tranquilamente si tenemos dos gatos en casa?

Etc. etc.



La mejor respuesta a tanta pregunta: (con suavidad y con muchísimo tacto)

"Hijo mío, todo esto del ratoncito Perez, es una historia inventada para los niños. En realidad somos tu papá y yo quien ponemos las monedas, pero tú ya eres mayor y podemos explicártelo"


30 segudos de silencio... (ay)

"Ya entiendo, mamá. Ahora lo comprendo todo. Menos mal, porque ya empezaba a preocuparme porque un ratón anda tan ancho por casa a altas horas de la noche y tú te quedas tan tranquila"

Ahora, él se siente importante porque comparte con nosotros un gran secreto y cuando a Arnau, hace tres dias, volvió a perder otro de sus dientes (y van...otros tantos) él participó con entusiasmo en la bonita pero ilógica costumbre de Perez, el ratoncito.


Por cierto, Arnau perdió el diente de verdad. Se le cayó, pero fué incapaz de encontrarlo. Tuvo que escribir una nota, con su recién aprendida letra ligada donde podía leerse (con dificultad)


"Se me ha caído un diente, pero lo he perdido."

"Dibuja una carita triste" le aconsejé (defecto profesional de madre que se pasa horas dibujando) "así surtirá más efecto"

Y resultó. A la mañana siguiente, el raroncito Perez, que aparte de hacer todo lo que hace, que es mucho, tiene la virtud de saber leer, (es más, es capz de leer la letra de un niño de seis años) le dejó otra cantidad nada despreciable de dinero.

Magia pura.


Besos

IBEL


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