Diciembre 2009 Lunes 28

Publicado en por La Comunidad de Bea

Es Lunes, 28 de Diciembre

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Muy buenos dias.

Santos Inocentes... yo ya estoy temblando.

Ayer comentábamos con Sagi en el chat a las 3 de la madrugada (¿qué haciamos allí a esas horas? Buenísima pregunta) que tanto ella como yo somos de las que nos saben gastar bromas.

A mí se me ve el plumero desde lejos, me falta esa picardía necesaria para mantener la guasa hasta el final.

En el mundo, hoy al menos, Dia de los Inocentes, hay dos clases de personas. A saber: Los bromistas y los inocentes. Yo pertenezco al segundo grupo que me temo somos la gran mayoría.

Y lo bien que se lo deben pasar los otros, los muy puñeteros.

Precisamente ayer (no a las 3 de la madrugada, sino a horas más razonables) comentaba con mi madre lo Inocente que era yo de niña (¿por qué pongo el verbo en pasado?...buena pregunta también).

Cuando íbamos toda la familia  dentro del coche (un Renault-8 de los que hacen historia)

mi padre solía bromear cuando veía la policía de tráfico apostada en la carretera.

"¡Niños!" nos decía a mi hermano y a mí "¡escondeos! que allí está la policía".

Mi hermano y yo nos agachábamos. Yo muerta de miedo, y él muerto de risa, ya que al parecer él entendía la chufla, pero yo me lo creía a pies juntillas.

En una ocasión, perdimos la matrícula de nuestro flamante Renault-8 y durante el viaje mis padres comentaban que eso supondría un problema si nos encontrábamos con la patrulla de tráfico o la Guardia Civil.

Como suele suceder en estos casos, todos los policias del mundo se hallaban ubicados en todos los arcenes de las carreteras por las que circulábamos. Mi padre, cada vez que veía a la Benemérita se giraba y nos advertía:

"¡Niños, disimulad! Haced ver que llevamos matrícula"

Yo me quedaba a cuadros porque aún ahora, no se que cara debía poner en esos angustiosos momentos.

Lo cierto es que es de esas bromas que ahora recordamos y que yo hago satisfecha a mis hijos para que estos la transfieran a mis nietos y así sucesivamente.

Está claro que mi padre pertenecía a la jocosa minoría de los guasones repartidos por el mundo.

No así mi madre, de la que empiezo a sospechar he heredado muchos rasgos, que también es la inocencia personificada.

Ella tenía un no menos flamante Seiscientos, como mandaban los cánones de esa época y una noche yo la acompañaba a unos recados.

Ibamos algo despistadas por la ciudad (vaya dos) y ella conducía un poco desorientada.

"No se si puedo ir por esta calle... me pareció ver que era dirección prohibida..."

De repente vió por el retrovisor una luz y exclamó tranquila : "¡Ah! Debo ir bien, porque detrás hay un motorista que sigue nuestra misma dirección"

Resultó ser que el motorista era la policía que venía persiguiéndonos porque, efectivamente, mi madre iba contra-dirección.

Lo dicho, inocente a más no poder.

Oscar está recortando en estos momentos los típicos monigotes, imprescindibles para celebrar la jornada.

Creo que voy a auto-colgarme uno y así terminamos antes.

Un beso a todos

IBEL

 

 


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Etiquetado en Buenos dias Comunidad

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