Diciembre 2009 Viernes 11

Publicado en por La Comunidad de Bea

Feliz viernes, 11 de Diciembre

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viernes.jpg Viernes image by monispam

 

Muy buenos dias.

Tengo a Juanjo en cama, pobre, con gripe galopante.

Hoy yoca hacer malabarísmos para organizar mi ya de por sí ajetreado día.

Él, tozudo como todo enfermo, se niega a que venga su madre a cuidarlo mientras los niños pululan por casa.

Dice que su madre le da más trabajo aún y que prefiere quedarse solo. Y tiene razón, mi suegra tiene la mala costumbre de desordenar la vida a cualquiera.

Hablando de virus, médicos y demás.

Ayer fuí a mi cita simestral con el dentista. No seáis mal pensadas, que os leo la mente. Nuestras citas no son nada románticas. Sí que es cierto que él se muestra la mar de amable y que su sola presencia me hace estar con la boca abierta todo el rato, pero entre nosotros existe una relación de amor odio digna de la mejor novela de Colin Tellado.

Él me quiere por los ostentosos honorarios que yo le proporciono y yo, le odio.

¿Habéis oido alguna vez a alguien decir: "Adoro ir al dentista"? Yo no.
Es de esas frases imposibles que no se escuchan nunca.

Ir al dentista, aunque sea para una simple limpieza bucal, supone un tormento para todo el mundo.

El horrible ruido que causa esa maquinita infernal "zzzzzzzzzzzzzzz" se incrusta en nuestro cerebro, aunque lo que más odio es el tubito desagradable que él, atrevidamente coloca a un lado de nuestra boca y que va succionando hasta las entrañas. Qué cosa tan desagradable, por Dios.

Y confesémonos todos, ¿verdad que es absolutamente insoportable controlar las ganas de tragar saliva (algo tan habitual y cotidiano que hacemos inadvertidamente en momentos normales)? No soporto eso.


Claro que lo más insoportable es que el dentista sea de conversación fácil y amena, de esos que no paran de hablar y con los que te encantaría mantener un diálogo fluido pero que debido a las circunstancias te es imposible articular una palabra.

Por no mencionar a los que con todo la tranquilidad y de forma irresponsable empiezan a hacerte preguntas mientras uno sigue en ese estado de incapacidad verbal.

Mi madre, también fué hace poco al dentista y entre las dos acribillamos a todos en un santiamén.

Les debía pitar los oidos de la misma forma que su monstruoso artilugio "zzzzzzzzzzzzz".

A mi madre le sacaron la friolera de tres muelas.

"No vas a poder sonreir durante un tiempo" le dije y para terminar nuestra conversación con una reconfortante frase filosófica, apostillé:

-"Cuando somos jóvenes y tenemos la dentadura perfecta, no tenemos motivos para sonreir, y cuando somos mayores, tenemos motivos, pero lo que no tenemos son: dientes"

 

Un beso a todos

IBEL

 


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