Febrero 2010 Jueves 4
| Es jueves, 4 de Febrero | |
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Muy buenos dias. ¿Sabiais que el hilo que ayer Maribel abrió era el número 500 de este foro "Sobre nosotros"? Tendré que pensar en alguna especie de premio o algo. (¡Ops! ¡¡Los premios de enero!! Mis continuos despistes se deben (cualquier excusa es buena) a que de adolescente hice muchos novillos. Y sé que vosotros tambien, pillines, no podéis negarlo Nosotros, al menos en Mataró, llamábamos a tan "sana" costumbre "hacer Toris". Tengo que consultar de donde viene ese rara palabreja. ¿Quizás de saltarse a la torera descaradamente las clases? Cuando iba a segundo de B.U.P. ( y aquí debo hacer un paréntesis y decir que estaba repitiendo curso...ejem) teníamos una profesora de literatura realmente encantadora. Muy inteligente, buena persona y mejor maestra. No pasaba lo mismo con Historia o con Geografia. Un día, mi amiga de siempre, Ada (la de los pendientes enormes y el libro de latín) y yo, nos saltamos una de esas clases. No era tarea fácil escaquearse. Primero nos debíamos esconder en los servicios hasta que todos estuvieran en las aulas y una vez todo estaba en silencio, salíamos casi de puntillas y teníamos que recorrer un largo pasillo hasta la puerta de salida. Siempre habia un profesor de "guardia" vigilando los estrechos y largos corredores, por lo que era toda una aventura llegar al otro lado. Cuando mi amiga y yo habiamos recorrido ya la mitad del pasillo, oímos a nuestra espalda los tacones inconfundibles de la profesora de literatura, que ese dia era la encargada de la vigilancia. No se nos ocurrió otra cosa que acelerar el paso nerviosas, como si así pudiéramos salvarnos de la reprimenda. Ese pasillo se convirtió de pronto en uno de esos corredores sin final, mas propio de una pesadilla que de un instintuto. Los pasos de la profesora seguian resonando a nuestras espaldas, igualando la velocidad a nuestras aceleradas zancadas. "Co-to-cloc-co-to-cloc-co-to-cloc..." Finalmente decidimos hacer algo de lo mas absurdo que, ahora al recordarlo nos produce una risa tonta de esas que no parece tienen fin. Mi amiga llevaba un abrigo en la mano y tuvimos la genial idea de cubrir nuestros escurridizos cuerpos con el gabán a modo de manta. Como si de un manto mágico se tratara y tuviera la propiedad de hacernos invisibles. La voz de la profesora inudó el pasillo: Más tarde le preguntamos "¿Cómo pudiste reconocernos, si llevábamos el abrigo encima a modo de parapeto?" "Por que solo ha vosotras dos se os ocurriria hacer algo tan absurdo como eso" contestó ella. En C.O.U. la cosa no mejoró. Durante ese año teníamos un profesor de Historia muy severo. Ada, mi amiga, y yo, nunca fuimos a ninguna de sus clases (aún me pregunto como aprobamos esa asignatura) Le teniamos un medio atroz a ese profesor. Si alguna vez nos cruzábamos con el en los pasillos, nos escondíamos muertas de miedo. Luego nos preguntábamos por qué haciamos eso "¡Pero, si él no nos debe ni conocer!" decia mi amiga, con una lógica aplastante. Un dia nos equivocamos de clase y creyendo que era la hora de Ciencias, entramos despreocupada y alegremente al aula y nos sentamos en nuestro pupitre. No era la clase de Ciencias, era la hora de Historia, que impartía el terrible profesor. Cuando fuimos conscientes de nuestro error nos quedamos heladas. Nos pasamos esa hora de clase agachadas, con la cabeza baja y murmurando: "que miedo... que miedo..." cada vez que él recorría los pasillos del aula pasando por nuestro lado. Una situación de lo mas absurda. El profesor ni se inmutó. Yo creo que debió preguntarse: "Y esas dos alumnas...¿quienes deben ser? Se habrán equivocado de clase" (lo cual era disparatadamente cierto). Feliz jueves a todos. IBEL
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Qué cabeza la mía... A ver si me pongo pronto).