Marzo 2010 Miércoles 3
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Muy buenos dias. Así como el icono he salido yo a la calle, dando vueltas con tanto viento huracanado. ¿Dónde habrá ido a parar el sol? El vendaval se lo debe haber llevado de un soplo. Pero bueno, no quiero ser antipática con la corriente de aire que nos azota. Voy a ser venévola y a escribir la leyenda mitológica Griega, dedicada a Eolo, dios del viento. Para que luego no se diga.
Eolo era el dios de los vientos, nieto de Hépotas, y vivía en la isla flotante de Eolia con sus seis hijos y sus seis hijas. Zeus le había dado el poder de aplacar y provocar los vientos y Eolo los tenía encadenados en un antro profundo, donde los gobernaba con absoluto dominio, apresándolos o liberándolos a su antojo con una actitud despótica, que, sin embargo, era muy necesaria porque todos los vientos en libertad podrían provocar graves desastres en el cielo, la tierra y las aguas. Eolo era en gran parte responsable del control de las tempestades, y los dioses, sabedores de ello, le imploraban su ayuda como hizo Hera para impedir que Eneas desembarcase en Troya. También ayudó a Ulises que lo visitó para solicitarle ayuda en sus expediciones. Eolo lo trató muy bien, y le dio un viento favorable, además de un odre que contenía todos los vientos y que debía ser utilizado con cuidado. Sin embargo, la tripulación de Ulises, creyó que el odre contenía oro y lo abrió, provocando graves tempestades. La nave terminó de nuevo en las costas de Eolia, pero el dios se negó a ayudarles de nuevo. En música, utilizamos los "Modos Griegos". Escalas de diferentes tonalidades. La escala "Eólica" es dulce y eterea como una brisa. Qué acertados estuvieron en nombrarla de ese modo. Hay que ver que buen juego de palabras me ha salido.
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