Noviembre 2009 Martes 17
| Martes 17 de Noviembre | [ MODIFICAR ] |
|
Vaya, antes de nada, un beso muy grande desde el hilo diario a Joseraquel y a Misol con mis mejores deseos de que todo vaya poco a poco mejorando en sus situaciones. A veces me siento terriblemente triste cuando tenéis algun problema y me siento frustrada por no poder dar un abrazo desde el ordenador. Por otra parte, me alegra que podamos tener la oportunidad de "hablar" de las inquietudes que golpean nuestras almas. Amigas, amigo, tenemos que plantearnos nuestra quedada de invierno. Hay muchos abrazos por repartir y muchos besos que dar. Después del despliegue hormonal de ayer, que remató magistralmente nuestro querido Rafa con tan interesantes artículos, hoy me siento mucho mas trascendental y también voy a deshagorme y a soltar lastre en este hilo diario. Qué bien va dejar ir lo que uno lleva dentro y compartir esas preocupaciones que nos martillean la cabeza y nos impiden muchas veces ver lo bello que es simplemente estar bien de salud y sentirse querido por la gente a quien quieres. Yo ayer hice algo (de hecho, no importa mucho el qué) de lo que me siento arrepentida, pero estoy intentando darle la vuelta al tema y ver lo positivo (que siempre lo hay) de mi actuación. Algunas veces hay algun asunto que nos preocupa, algo a lo que le damos vueltas durante el día y que nos impide descansar por la noches. Pasamos horas imaginando cómo seria todo si yo hiciera esto o si yo hiciera lo otro. La incertidumbre, el no saber como actuar, la inquietud de la indecisión, es lo que nos mantiene en ese constante estado de preocupación y desasosiego. Una vez leí en algun sitio que más vale ponerse colorado una vez que ciento amarillo y que es mejor afrontar los hechos y plantarle cara al asunnto que nos mantiene en vilo aunque con ello saquemos una respuesta negativa. A esa frase me estoy aferrando yo como una loca desde ayer cuando finalmente tomé la decisión de decir-hacer una cosa que iba alimentando mi cerebro desde hace semanas. He estado durante un tiempo con una de esas insistentes y machaconas preocupaciones, no importa que era, lo importante, o lo realmente preocupante era que le daba mil vueltas al tema, imaginandome mil maneras de hacer y deshacer, fabricando en mi mente cientos de situaciones y probabilidades posibles si yo actuaba de una forma u otra. Al final decidí coger el toro por los cuernos, aun sabiendo que el resultado podia ser nefasto y ponerse en mi contra. Y efectivamente, así ha sucedido. El resultado no podía haber sido peor y del todo molesto. Y sin embargo, la sensación producida ha sido la de sacarme un gran peso de encima, porque lo que me mataba era no saber, lo que me mortificaba era vivir con la duda, con la eterna vacilación de "qué ocurriría si yo dijera o hiciera esto". La respuesta negativa fué un jarro de agua fria, pero esa misma agua helada me ha servido para poder despertar de mi letargo y aunque lo que yo quería no ha sido posible, por fin puedo dejar de darle vueltas al asunto que me proporcionaba tan intensa agitación. Siempre he pensado que prefiero arrepentirme de algo que he hecho que no vivir con el eterno interrogante de "Qué hubiera pasado si yo..." Claro que me gustaría ir atrás en el tiempo y actuar de diferente modo ahora que conozco las consecuencias de mis actos, pero por supuesto eso es imposible y me empeño en repetirme una y otra vez que así es mejor, mucho mas soportable saber y conocer la verdad por muy desagradable que pueda ser que vivir con el persistente titubeo que produce el hecho de desconocer la realidad. Ahora sólo queda esperar que los dias pasen y ese hecho forme parte del pasado, y pueda mirar hacia atrás y sonreir al recordar cómo actué. Y sobre todo, perdonarse a uno mismo por "meter la pata". Eso es lo mas importante. A veces nos cuesta horrores perdonarnos a nosotros mismos con la misma facilidad que perdonamos a los seres queridos. ¿Y quien mas querido que uno mismo? Un beso a todos y muy feliz martes. IBEL | |

