Racismo: no hay color.
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El racismo ya no es lo que era. El racismo crece proporcionalmente a otra clase de "ismo" que es el siempre fastidioso y contraindicado paternalismo. Ser racista motu propio es algo contraproducente, inapropiado y mal visto, pero convertirte al racismo, como si de una religión se tratara, porque otros te lo han impuesto es ya de por sí surrealista e ilógico. Mi hermano, interventor de banca, observaba estupefacto los papeles que un inmigrante (marroquí) le enseñaba para solicitar un crédito para la adquisición de un coche. Se trataba de documentos donde se evidenciaban propiedades varias y una nómina sustanciosa en una buena empresa en la que trabajaba con contrato fijo desde hacía años y además le mostró otros tantos papeles de ayudas a tutiplén, comedores gratis en escuela concertada, libros y material escolar para sus hijos, y muchos otros etc. "Bueno" contestó él con lógica aplastante: "¿Tú no harías lo mismo? Si me la dan, ¿por qué voy a rechazarla?" "Tenga señor/a, no importa si su sueldo es de 50 mil euros al año, yo, le pago los libros, las excursiones de sus hijos y el servicio de comedor en la escuela que Ud. desee" "Ah no, no, no, yo voy a pagar como todo hijo de vecino o voy a aguantarme y a llevar a mi hijo a la escuela publica que me toque aunque esté a mil kilómetros de casa y voy a dejarlos sin excursiones, qué se habrán creído" Hablando de excursiones... En la escuela de mis hijos, todas las excursiones deben pagarse (por supuesto) y los padres de un compañero de clase de mi hijo mayor (8 años) no estaban dispuestos a tamaño despilfarro, por lo que optaron por no pagar la actividad, libres que son de hacerlo, por supuesto. Aún así, el día que los niños esperaban impacientes la salida del autocar con sus mochilas y su mejor sonrisa a cuestas, Abulai (de origen senegalés) se presentó dispuesto a disfrutar también de la salida organizada. La profesora, lo más cariñosa y diplomáticamente que pudo le dijo: "Lo siento, pero tus padres no han pagado esta excursión, por lo que no es posible que tú puedas ir" El niño sacó de su bolsillo 600 euros en billetes de 50. diciendo: "Pero yo sí que tengo el dinero para pagarla" La profesora, sorprendida, le preguntó de dónde había sacado ese dinero . "Mis padres no quieren pagar las actividades de la escuela porque dicen que son tonterias, pero me dan 50 Euros cada semana (¡!) y yo he ido ahorrando para poder ir sin que ellos lo sepan" (No se me ocurre otro comentario que este: ¿?¿?¿?) Y otra anécdota en carne propia, ésta de hace años, lo que demuestra que la cosa viene de lejos y va para largo. Después de hacer dos horas y media de cola para recibir una pequeña ayuda otorgada por la Generalitat de no recuerdo qué irrisoria cifra por hijo nacido, me encontré delante de una funcionaria que se negó a atenderme porque de los mil papeles que llevaba, despistada de mí, olvidé una fotocopia y solo llevaba el original. "¿No podrias hacerme tú misma la fotocopia que me falta, por favor?" pregunté con toda la educación del mundo señalándole la máquina fotocopiadora que se hallaba a dos escasos metros detrás del mostrador. "No, no puede ser" contestó con voz dura y desagradable "no nos está permitido hacer fotocopias a los solicitantes, la máquina es de uso personal y cada uno de los interesados debe llevar original y fotocopia hechos" Como buena contribuyente y ciudadana que soy, me tragué la impotencia y volví a la mañana siguiente, con todos mis originales y con sus respectivas fotocopias (por duplicado, por si acaso) y con mi pobre bebé que apenas tenia tres meses de edad y aguantó (otra vez) muy mal las dos horas y media de cola. A punto de llegar mi turno (esta vez en otra mesa) observé atónita cómo mi funcionaria del dia anterior se levantaba sin rechistar de su silla y empezaba a hacer fotocopias de todos los papeles que una mujer de origen marroquí había llevado pero que no habia tenido el detalle de fotocopiar como era su deber. Yo que no suelo hacer este tipo de espectáculos, no pude contenerme y en voz alta decidí protestar y quejarme por el trato preferente. La funcionaria antipática se puso de todos los colores al reconocerme pero siguió imperturbable con su tarea. Por supuesto, la mujer marroquí ni sabia de que iba la cosa ni sospechaba que ella fuera la causante del malestar producido. Puse mi queja por escrito pero la respuesta de la administración fué mas o menos esta: "No nos hacemos responsables del comportamiento de nuestros empleados y de sus decisiones personales" Ah En una tienda de artículos para recién nacidos, mientras buscaba algun detalle para comprarle a una amiga mia que acaba de estrenarse como madre, he observado una escena que me ha dejado helada por no decir todo lo contrario: hirviéndome la sangre. "Quiero un cochecito" ha dicho por señas ya que apenas hablaba español y le ha entregado el Vale-ayuda a la dependienta. "Este vale tiene un valor de 100 euros, tenemos estos modelos de aquí, que son más o menos de este precio" Ella ha negado con la cabeza y ha señalado el último modelo de cochecito marca "Soy carísimo" equipado con todo lujo de detalles: "quiero este" ha exigido "Este vale 480 Euros" a contestado la chica Sin pronunciar palabra, la mujer marroquí ha sacado un billete de 500 euros y le ha dado ha entender a la dependienta que se cobrara la diferencia. 100 del Vale-ayuda mas 380 euros de su propio y ¿humilde? bolsillo. Otro "ah". Por cierto, en mis repetidas visitas al centro de la Generalitat para recibir la ayuda correspondiente (con mis sesenta mil fotocopias a cuestas) mi pequeño bebé iba en un carro prestado. Yo no ví ni por asomo ese Vale por valor de 100 Euros que tan bien me hubiera ido en esa época de crisis económica-personal. La misma época en la que pedí plaza en la guarderia pública de Montornés del Vallés interesándome en descuentos y demás por tener unos ingresos bajo mínimos y en la que solo obtuve la breve y contundente respuesta de: "Lo siento, pero solo hacemos descuentos a inmigrantes, sean cuales sean sus ingresos económicos" Oh. No voy a seguir porque voy a llenar esto de "ah" "oh" y "uh" hasta decir basta. El tema da que pensar, y así me encuentro yo: pensando y pensando hasta marearme y acalorarme más de lo debido (con lo malo que es esto para mi mente a estas alturas del verano). Voy a intentar intentar producir un estado amnésico idóneo para dejar de pensar y seguir con mis asuntos. Conclusión: "Pienso, luego soy racista" IBEL
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