Enero 2010 Domingo 17

Publicado en por La Comunidad de Bea

Domingo 17 de Enero. Buenos dias

 

 

Vaya frío está haciendo. Parezco un empleado de una de las tiendas sobre las que hablaba el otro Dia%.


A veces parece que el día vaya a ser soleado y de golpe y porrazo aparecen esas nubes traidoras que nos dejan empapada el alma. Por no hablar del viento.

Supongo que en muchos lugares de España está nevando, cosa que puede llegar incluso a ser bonita.


Yo preferiría tener un poco de nieve, mecachis en la mar, porque dicen que con nieve no hace tanto frio (¿será verdad?) o al menos, aunque esté helando, no deja de ser un espectáculo curioso.

Aquí en Cataluña, al lado de la costa, poco nieva, y cuando lo hace nos coge a todos desprevenidos y con la boca abierta. 

Eso me trae a la memoria una anécdota (algun día realizaré un estudio de las conexiones que realizan mis neuronas, que siempre andan revoloteando de anécdota en anécdota como frágiles mariposas...).

La anécdota en cuestión no la protagonicé yo, ni siquiera fué mi madre la protagonista, sino que fué una amiga suya.

Mi madre se caracteriza por tener unas amistades de lo más pintorescas.

Ella misma lo dice: "Tengo unos amigos muy raros"

"¿Por qué será?" Apostillo yo ironicamente. Pero eso es otra historia.

En uno de esos raros inviernos que en el que pudimos disfrutar de la nieve, una amiga de mi madre, poco acostumbrada a estos climas tan helados, caminaba con inseguridad por una de las calles de mi ciudad natal, Mataró.

El suelo estaba de lo mas resbaladizao, por lo que sufrió una aparatosa caida de esas que nos dejan en evidencia ante los demás transeúntes que acuden prestos al auxilio de la persona que pasa tan bochornoso trance.

"¿Señora, se ha hecho daño?"

Pregunta por otra parte de lo mas absurda, porque por supuesto que debia haberse hecho daño con semejante aterrizaje.

"No, no" -dijo ella ruborizada - "Estoy bien".


Se levantó, totalmente ruborizada y siguió su camino haciendo oidos sordos a los comentarios de los viandantes que la rodeaban:

 "¿De verdad se encuentra bien?...¿no necesita que la acompañemos?"

Ella siguió su camino, orgullosa y decidida, hasta que cinco metros mas tarde volvió a resbalar y caer de nuevo estrepitosamente.


La misma gente que antes la habia ayudado se acercó esta vez con mas premura:

 "Señora, señora... pero...¿otra vez? ¿Está ud. bien?"


La amiga de mi madre, intentando disimular la vergüenza que estaba pasando, simplemente se limitó a contestar:

"No, no, no se preocupen...es que yo camino así"

Genio y figura.

Besos a todos y muy feliz domingo

IBEL

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