Marzo 2010 Jueves 11
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Buenos dias. La nieve, en mi ciudad ha desaparecido como por arte de magia, pero el ambiente sigue siendo helado. La primavera debe estar planteándose si venir o no, con lo que la echo de menos yo. Ay... Este clima tan variable y caótico produce en mí estragos. Y no hablo del típico resfriado que me acompaña a todas horas desde que empezó el otoño, sino del resultado que el frío y la sequedad del ambiente produce en mi cabello y en mi piel. Mis cientos de mascarillas caseras no están dando fruto y ayer observé que mi cabello tiene la consistencia de un vulgar estropajo. Juanjo, muy cariñoso, estaba acariciándome la cabeza y yo solo hacía que pensar: "Si se le ocurre decirme ahora mismo: 'Oh por cierto... ¿hay platos por fregar?' me da un ataque". Mis uñas están quebradizas y mi piel parece estar mudando. Qué panorama tan desalentador. Ayer puse en práctica uno de mis trucos de belleza que consiste en llenarme las manos de aceite de oliva del bueno y colocarme unos guantes (de esos que sirven para fregar platos, precisamente) y mantenerlos puestos toda la noche. Me he pasado la noche soñando que lavaba cacerolas y demás utensilios de cocina con los guantes puestos y con un estropajo sospechosamente parecido a mi cabellera. Qué horrible pesadilla. Mi marido, tuvo la delicadeza de quitar hierro al asunto diciendo algo poético. Al observar mi piel descamada y escuchar mis lamentaciones replicó cariñoso: "Bueno... es que eres como una sirena" Mejor eso que lo del estropajo. Hoy, si tengo tiempo, voy a enfundarme con metros y metros de papel transparente de cocina después de embadurnarme el cuerpo entero con un litro de aceite. Si alguien llama a mi puerta y salgo de esa guisa, voy a salir en las noticias. Un beso a todos. IBEL
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